3 formas de la manipulación. Cómo reconocerla y librarse de ella.

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Manipular es degradar y envilecer al ser humano.

Es un “arte de ilusionista”. Se aprovecha de una condición humana que no tiene las armas para darse cuenta que está siendo manipulada.

Comete una doble falta: se aprovecha de la ignorancia de las personas y actúa con premeditación, alevosía y ventaja.

¿Cómo arrancar la máscara del manipulador?

Manipular es rebajar al ser humano, para convertirlo en cosa.

Decía Aristóteles que las relaciones entre los hombres pueden ser de dos tipos: políticas y despóticas.

La relación política se da entre hombres libres, mientras que la relación despótica se da entre amo y esclavo.

La manipulación consiste en torcer la clave política de la relación y degradar aún más la relación amo-esclavo.

3 formas de reconocer la manipulación

El manipulador busca someter la voluntad del otro con ardides y engaños. Su interés es dominarlo y someterlo, tergiversando la información.

Para neutralizarlo, sigue estos pasos:

1. Analiza con calma las palabras y su significado.

Al manipulador le resultará exasperante. No tolera que se cuestione su discurso. Quiere imponerlo: sin juicio, sin prueba, sin diálogo.

Produce un monólogo hermético y refractario a la crítica.

Quiere aceptación, no análisis. Habla para imponer, para calumniar, para etiquetar. Jamás para debatir, sugerir, o persuadir.

Mucho menos para conversar y dialogar. Está en las antípodas de la enseñanza socrática que hacía del diálogo la forma suprema de la vinculación entre seres humanos.

Se trata de la vieja práctica de la sofística: el engaño del discurso; el alejamiento de la verdad.

Manipular es rebajar la libertad humana a mera moneda de cambio. Es “cosificar” a la persona y reducirla a objeto que se posee: sin inteligencia ni voluntad. Como una mesa, o una silla, o un zapato.

Su habilidad suprema es el empleo del lenguaje con fuerte énfasis en “parecer” lógico y racional, pero en realidad es un engaño sutil que hay que reconocer y desmontar.

2. Desconfía del uso de “palabras talismán”.

Son palabras que producen un efecto de fascinación en los oyentes: doblegan su voluntad, cauterizan su inteligencia y les inducen a aceptar lo que se dice.

“Palabras talismán” son, por ejemplo: libertad, progreso, pobreza, equidad, los ricos, el gran capital, el imperio, la reacción, los conservadores, el enemigo, etc.

El manipulador dibuja siempre un escenario de confrontación agresiva, en el que sólo hay vencedores y vencidos.

Una suerte de revancha histórica cargada de odio y resentimiento.

En lugar de elevar espiritualmente al contrincante, como en el diálogo, el manipulador le somete y doblega en forma burda. Lo pisotea y lo hace objeto de su intención burlesca.

Induce también una fuerte carga emocional, capaz de deslumbrar y mover voluntades débiles.

Es “la masa” en toda la extensión de la palabra.

3. Aprende a distinguir Nivel 1 y Nivel 2.

Las cosas se tienen, se poseen… se manipulan…

A las personas, en cambio, por ser libres y creativas, se les dirige, se les persuade, se dialoga con ellas.

Claramente observamos aquí dos niveles: uno, el de las cosas; dos, el de las personas.

Uno es el reino de lo manipulable, o sea, los objetos útiles (un cepillo, un martillo, un cuchillo). Otro, el de la libertad y la creatividad del ser humano. Son sujetos. No están en el nivel de las cosas.

Manipular es rebajar al ser humano (sujeto: Nivel 2), para convertirlo en cosa (objeto: Nivel 1). El tránsito de N2 a N1 lo envilece y degrada.

Para llevar…

  1. Procura llenar tus textos con palabras del N2, es decir, contenidos que avalen la creatividad y la libertad del ser humano como sujeto de acción y decisión, llamando la atención en el diálogo, el respeto, la persuasión y en general en su capacidad infinita de realización cultural y crecimiento espiritual.

2. Toma en cuenta que las palabras talismán pueden producir un efecto de seducción y/o fascinación tal que resten atención a cómo se mueven tus palabras entre N2 y N1. Recuerda que la manipulación es pasar del N2 al N1.

3. El manipulador quiere convertir a su audiencia en masa. Mientras que desde el punto de vista humano lo que existen son comunidades de sentido, de unidad y de respeto común.

Ernesto Leonardo Uranga

eluranga@escribeya.com

Agradezco al Dr. Alfonso López Quintás la información para este artículo

Publicado por Eluranga

Escritor, viajero, coach y bloguero

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